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Las corporaciones de TI buscan soluciones para convertir en ciudades inteligentes a las grandes metrópolis. La cantidad de habitantes en las ciudades crece a una velocidad que asusta: 65,7 millones más por año, según el Banco Mundial. En los próximos 30 años, las metrópolis recibirán otros 2.000 millones de personas, según estimaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y pasarán de los 3.900 millones actuales a más de 6.000 millones, concentrándose más de dos tercios de la población del planeta en áreas urbanas.

 

Esa gente necesitará transportes, seguridad, viviendas, energía, agua, saneamiento, salud e innumerables otros servicios de administración pública. Para las alcaldías y gobiernos centrales, se trata de un desafío gigantesco. Para las empresas que desarrollan soluciones para el sector es una oportunidad de igual tamaño. Hay previsiones, como la del IDC, por ejemplo, que indican que ese mercado es de u$s 6.100 millones anuales para las empresas de tecnología y mucho más grande. Solamente China está gastando el equivalente a u$s 10.800 millones este año en soluciones para "ciudades inteligentes".

Las dimensiones de la complejidad de los problemas urbanos y la urgencia para resolverlos exigen soluciones que contemplan mucha innovación y tecnología, razón por la cual empresas como GE, Intel, Microsoft, Oracle, Cisco, Siemens, Philips, IBM y otras están dando especial atención al tema. Las soluciones que implantan poco a poco están dotando a las ciudades de sensibilidad a varios tipos de estímulos (luminosos, sonoros, eléctricos o textuales, por ejemplo), tornándolas capaces de captar informaciones de los ciudadanos y reaccionar, prestándoles los servicios con calidad y rapidez, además de informarlos acerca de su solicitud.

>Los estímulos que hacen reaccionar a una ciudad provienen de los más variados tipos de sensores -cámaras, radares, alarmas, teléfonos fijos o celulares e incluso tweets de ciudadanos conectados a internet. El presidente de Intel en Brasil, Fernando Martins, recuerda las previsiones de que hasta el final de la década habrá cerca de 21.000 millones de dispositivos electrónicos en el planeta, un promedio de tres por persona, transmitiendo informaciones sobre casi todo lo que ocurre. Martins cree que la "internet de las cosas" está en plena implantación, lo que hace que heladeras, TVs, automóviles, tabletas se comuniquen e interactúen para el bienestar de todos. La arquitecta e investigadora Susan Piedmont-Palladino, directora del programa Ciudades Inteligentes en el Museo Nacional de la Construcción, en Washington, recuerda que "el matrimonio del automóvil con el aire acondicionado transformó las calles en veredas y vació las plazas". Ahora, las ciudades con wi-fi en locales públicos pueden llevar la gente de nuevo a la calle. El resultado de esa interacción entre sensores, habitantes conectados y nuevos sistemas de gestión y recursos públicos implica un perfeccionamiento de la eficacia del Estado en temas como movilidad urbana, sustentabilidad, seguridad y otros. Cézar Taurion, ejecutivo de nuevas tecnologías de IBM Brasil, cuenta que la empresa ve con nitidez los problemas urbanos y las soluciones que puede desarrollar para resolverlos. "Hoy, un ciudadano con un smpartphone y un GPS puede interactuar con la alcaldía informando donde existe un agujero en la calle, por ejemplo. Al mismo tiempo, sensores pueden monitorear el tránsito, calcular mejor el tiempo ideal para mantener el semáforo en verde y de esa forma mejorar el flujo de vehículos; imágenes de cámaras puede alimentar sistemas que identifiquen criminales, aumentando la seguridad en las ciudades", describe.

Es el concepto bajo el cual trabajamos en el desarrollo del Centro de Operaciones de la Intendencia de Rio, señala. En el lugar, se integran las imágenes de 500 cámaras y los sistemas de 30 organismos públicos, haciendo un seguimiento durante 24 horas diarias de la vida cotidiana de la ciudad, para que reaccione rápido y con la mayor eficacia posible. Sensores en las calles pueden indicarnos el flujo del tráfico y auxiliar en la sincronización de los semáforos, cámaras pueden identificar en las calles a los bandidos, y todo eso puede integrarse en sistemas para los administradores públicos, completa Taurion.

Las ciudades pueden ser más inteligentes en función de que existe mayor madurez política y administrativa, porque se necesita sincronización perfecta entre todos los socios para la acción en conjunto, dice Taurion. Es el camino para alcanzar resultados como el de Singapur, donde un proyecto de IBM es capaz de prever congestionamientos de tránsito, como se anuncia el clima. "La combinación de sensores y datos históricos en un sistema apropiado permite que las autoridades controlen mejor el flujo de tránsito y de esa forma tornen más confortable la vida de los ciudadanos", agrega Taurion. Al mismo tiempo, advierte: Para tener una ciudad inteligente, no puede hacerse todo al mismo tiempo. Tornarse inteligente implica una evolución. No existe un sistema que lo haga ni una ciudad es igual a otra, sea en recursos o prioridades".

 

Si hay un punto de partida para que cualquier ciudad se torne inteligente, es la conectividad, según los ingenieros de Cisco. Cualquier inversión en inteligencia exige redes interconectadas, para que la prestación de servicios y sus informaciones puedan fluir rápidamente entre ciudadanos y poder público, recuerda Amos Maidantchik, director de Cisco para el sector público en Brasil. Para atender proyectos de esa orden, la empresa abrió el programa "Smart+Conected Communities", destinado a ofrecer soluciones que atiendan a los desafíos urbanos. La evolución es muy lenta, pero constante, dice Maidantchik. Cada vez más la tecnología permea los servicios públicos y no hay forma de no utilizarlos integrados, en red, completa.
En Corea del Sur, Cisco es socia de la construcción de Songdo, un nuevo distrito en Incheon, a 65 km de Seúl, concebido desde el proyecto como una ciudad inteligente, con un costo de u$s 35.000 millones, que se concluirá en 2015. Un lugar donde la basura de 65.000 habitantes se levanta en ductos neumáticos y se transporta automáticamente para reciclaje, y donde cada departamento y cada empresa tienen una instalación de telecomunicación con pantalla plana. "Tenemos esos sistemas en el Centro de Operaciones de la Intendencia de Rio y también en la residencia oficial del alcalde", para uso inclusive en caso de emergencias, cuenta Maidantchik l

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Fuente: Cronista

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