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Un artículo de NTYC comenta como se ha obtienido experimentalmente el entrelazamiento de seis ondas luminosas con un solo láser. Esto podría tener aplicación práctica en los ordenadores cuánticos y en la cantidad de información procesada. El entrelazamiento es una propiedad de la mecánica cuántica. Este sucede cuando grupos de partículas u ondas se generan o interactúan de modo tal que el estado cuántico de cada partícula u onda no puede describirse independientemente pues depende del conjunto, por más alejadas que las partículas u ondas se encuentren unas en relación con las otras.

El físico austríaco Erwin Schrödinger (1887-1961), uno de los gigantes de la ciencia contemporánea, consideraba que el "entrelazamiento" era la propiedad más interesante de la mecánica cuántica, aquélla que realmente diferenciaba al mundo cuántico del mundo clásico.

 En un experimento realizado en el Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IFUSP), en Brasil, se obtuvo el entrelazamiento de seis ondas luminosas generadas por una fuente sencilla de luz láser conocida como oscilador paramétrico óptico.

 Se han publicado algunos artículos relacionados con esto, como: Physical Review Letters: "Hexapartite entanglement in an above-threshold optical parametric oscillator" y en Physical Review A: "Exploring six modes of an optical parametric oscillator". 

"Nuestra plataforma permite la generación de un entrelazamiento masivo de muchos modos ópticos, con frecuencias distintas pero claramente definidas, como si conectaran los nodos de una gran red. Los estados cuánticos que así se producen pueden controlarse mediante un solo parámetro: la potencia del láser externo que bombea el sistema", declaró Marcelo Martinelli, uno de los coordinadores del experimento.

 

 

 La comprensión de esta idea se vuelve más fácil mediante una analogía. El bit clásico es un sistema de dos estados, pero puede asumir tan sólo un estado por vez, correspondiente al número cero (0) o al número un (1). Ésta es la base de la lógica binaria. En tanto, el bit cuántico -el cúbit- puede asumir también una superposición de ambos estados. Y esto permite codificar más información en el cúbit que en el bit clásico.

 El entrelazamiento permite correlacionar varios cúbits en forma no local. La no localización es una característica intrínseca de la naturaleza y es una de las grandes diferencias existentes entre la física cuántica y la física clásica, que admite únicamente correlaciones locales.

Martinelli explicó de qué manera este principio general se plasma en el experimento en cuestión. "La energía total del proceso es suministrada por un láser. El haz de luz producido por ese láser, que incide sobre un cristal, genera otros dos campos que mantienen las características del láser: luz intensa, monocromática y con frecuencias bien definidas. De este modo, el sistema pasa a estar constituido por tres campos intensos. Cada campo intenso acopla un par de campos extremadamente tenues, de modo tal que los seis campos quedan acoplados con el campo principal. Y exhiben correlaciones más fuertes que las que se lograrían mediante el empleo de láseres independientes", dijo.

 La máquina que genera los estados entrelazados -el oscilador paramétrico óptico- está formada por un pequeño cristal situado entre dos espejos. Ese cristal tiene un centímetro de longitud y la distancia entre los espejos no llega a los 5 centímetros. Sin embargo, como el enfriamiento es una condición necesaria en el proceso, el conjunto queda dispuesto dentro de una caja de aluminio en cuyo interior se induce vacío para evitar la condensación y el congelamiento del sistema.

 La información que puede codificarse mediante una sola onda se encuentra limitada por el principio de incertidumbre. En este caso, las variables amplitud y fase de la onda se comportarían con las análogas de las variables posición y velocidad de partícula, consideradas por Werner Heisenberg (1901-1976) en la formulación del principio.

 "Con el entrelazamiento, una parte de la información de cada onda particular se pierde, pero la información global del sistema se preserva en forma compartida. Debido a ese reparto, cuando observamos una sola onda, se nos informa al mismo tiempo sobre las otras cinco. Cada haz va a un detector. Y esa distribución de la información en unidades independientes permite ganar en velocidad de procesamiento", dijo Martinelli.

 Las seis ondas forman un conjunto. Al obtenerse información de una de éstas se obtiene información referente al sistema en general. Y al alterarse una de ellas se altera el sistema como un todo.

(Fuente: Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo y NCYT)

 

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